Ficha técnica
Nombre: Cabalo de Pura Raza Galega.
Otras denominaciones incorrectas: cabalo do país, pony galego, faca galega, faca galiciana.
Área de origen: Galicia.
Censo: 1.298 cabezas en 255 explotaciones (31 de diciembre de 2007).
Aptitudes: equitación de ocio y deportiva.
Ferias donde se puede ver: pruebas del Campionato Galego de Concursos Morfolóxicos do Cabalo de Pura Raza Galega. Silleda (Feira Internacional Semana Verde de Galicia). Equina, Salón do Cabalo de Galicia. Feira do Apóstolo y Feira da Ascensión en Santiago de Compostela. Feira da Pascua en Padrón. Feira de San Lucas en Mondoñedo. Feira de San Martiño en Teo. Diferentes curros y rapas das bestas en toda Galicia.
Asociacións: Asociación Pura Raza Cabalo Galego, Asociación de criadores do cabalo de pura raza galega (PURAGA).
Historia y origen de la raza
El Cabalo de Pura Raza Galega galopando antaño en estado salvaje por las tierras gallegas formando abundantes manadas, como herencia viva de nuestros antepasados que ocuparon esta misma tierra en la que vivimos, es la única raza equina autóctona de Galicia descrita actualmente. Animal sobrio y resistente, tras entregarse durante milenios como sustento alimenticio del hombre, fue posteriormente usado durante siglos como caballo de guerra de los ejércitos y, durante los tiempos de paz, ayudó en las labores de nuestros campos, pasando a formar parte del acervo natural, cultural, social, ambiental e histórico de Galicia.
Las primeras evidencias de la presencia de caballos en Galicia son unos petroglifos en Viladesuso, en la zona de A Groba que, según Jalhay, representarían carros arrastrados por caballos. El origen de los grabados de esta losa se sitúa, con toda seguridad, en la Edad de Bronce; esto es, de 2.000 a 2.500 años a. de C. Posteriormente, en el área de pastoreo del corral de Sabucedo se descubrió un complejo rupestre, en el que se logró identificar cinco caballos, algunos de ellos en actitud de trote. Otra prueba de la existencia de caballos salvajes en Galicia en los tiempos protohistóricos es la diadema de Ribadeo en la que se observan estampaciones claras de caballos montados por el hombre, crías más jóvenes a su lado y guerreros en escena.
A pesar de la existencia anterior de caballos salvajes en Galicia, hoy la teoría más comúnmente aceptada sobre el origen histórico del Cabalo de Pura Raza Galega es la mantenida por algunos autores que afirman que con la llegada del pueblo celta (600-500 a. de C.) que venía de las rutas del norte, se introdujo en la Península Ibérica una nueva población caballar: un caballo elipométrico de poca alzada, de cabeza pequeña, las orejas cortas, grupa fuerte, pelo basto y de capa oscura. Estos autores consideran que este tipo de caballo introducido por los celtas es el antepasado directo de las razas caballares autóctonas existentes hoy en el norte peninsular.
Los aparejos descubiertos en las tumbas, presuntamente célticas, hacen pensar que este pueblo fue el primero en domesticar el caballo, hasta ese momento cazado exclusivamente con fines alimenticios.
En tiempos históricos las referencias a los caballos que pastaban en los montes de Galicia son frecuentes. Estrabón, Plinio, Marcial, Silvio Itálico y Columela, entre otros, mencionan su existencia y elogian alguna de sus cualidades. Son también frecuentes las alusiones durante la época de la reconquista. Así, se rememora en Os Buios el día de San Bartolomé, donde cada año se elegían los caballos que debían suministrar a las fuerzas de la caballería cristiana.
A partir de los Reyes Católicos, las alusiones a la abundancia de cría caballar de Galicia son constantes. Está clara la vinculación entre la cría de caballos en algunas zonas y la pertenencia y dominio de los poderosos conventos. Saa Bravo dice a este respecto que "es interesante recordar como la cría caballar, en esa forma de libertad por nuestros montes, ya la encontramos en los días de la actividad colonizadora de los monjes, siglo X y XI, vinculada a los núcleos que poco a poco van surgiendo alrededor de los conventos". Muchas de las poblaciones caballares que aún existen coinciden con las que en otros tiempos tuvieron vinculación directa con los conventos, con la Iglesia o con sus instituciones.
Un factor clave en el delicado proceso de conservación histórica de las poblaciones caballares en libertad en Galicia fue la extrema rusticidad de los montes gallegos, medio natural en el que se desarrollan desde siempre, y que ejerció de barrera frente a los mestizajes caprichosos que desvirtuaron casi todas las razas que pastoreaban antaño las tierras de Iberia.
La opinión generalizada es que la población equina desciende, en mayor o menor medida, de un tronco común, el tronco Celta, llegando a nuestros días más o menos mestiza, igual que toda la población que dio lugar a otras razas afines, desde Portugal hasta Escocia e Islandia, y que hoy representan las siguientes razas: el Garrano portugués, el Cabalo de Pura Raza Galega, el Asturcón, de Asturias, el Pottoka Vasco, el Caballo de Merens, el Bardigiano, de Italia, el Landés, de Francia, el Islandés, de Islandia, el Shetland y el Highland, de Escocia, el Connemara, de Irlanda, el Dartmoor, Exmoor, Galés, Fell y New Forrest, de Gran Bretaña y los extinguidos Thieldon y Faca Soriana.
Todas estas poblaciones equinas, aunque procedentes de un tronco común, el Celta, estuvieron sometidas a lo largo de los siglos a diferentes condiciones ambientales y a distintos grados de presión humana, por lo que inevitablemente se fueron separando de una raíz principal; además, cada una de ellas sufrió diferentes grados de intrusión de sangres foráneas, dando lugar a mestizajes más o menos evidentes. A pesar de todos estos avatares, estas poblaciones equinas mantuvieron siempre bastantes rasgos morfológicos (fenotípicos) y genéticos en común, lo que permitió seleccionar en cada una de ellas un determinado número de individuos con características identificativas de grupo (derivadas de la adaptación a las circunstancias que les tocó vivir) y conservando, al mismo tiempo, ciertas peculiaridades que las hacen similares entre ellas y directamente relacionadas con ese tronco común. A finales de la década de los ochenta y principios de los noventa la sociedad gallega, y en particular la Administración autonómica y el colectivo universitario, siguiendo las recomendaciones de organismos internacionales como la FAO, ONU y UNEP, de protección, valoración y conservación de las razas de animales domésticos en peligro de extinción, se comenzó a preocupar porque, aunque la población de caballos en libertad en los montes gallegos se mantenía en censo, el acervo genético más primitivo se estaba perdiendo debido a la introducción en los montes, por parte de los ganaderos, de sementales mestizos de otras razas con mejores aptitudes cárnicas, para así aumentar el rendimiento de la escasa producción de estos animales. Muchos de los sementales introducidos perecían al poco tiempo por falta de resistencia a condiciones ambientales y de alimentación extremas, o incluso víctimas de depredadores. Sin embargo, otros sementales soltados en época de primavera y verano -la de apareamiento- lograban reproducirse, lo que poco a poco fue mestizando el ganado autóctono, hasta ponerlo en peligro de extinción.
Legislación
La Comunidad Económica Europea en el año 1992, continuando con su política de protección de las razas locales autóctonas en peligro de extinción, publica el Reglamento 2.078/92/CENE, sobre métodos de producción agraria compatibles con las exigencias de la protección del medio y la conservación del espacio natural. Este reglamento se comenzó a aplicar en Galicia en el año 1996, y su aplicación fue el punto de partida definitivo para la recuperación del Cabalo de Pura Raza Galega. Con el objetivo de poder gestionar la ayuda recogida en el Reglamento 2.078/92/CENE, la Xunta de Galicia, a través de la Consellería de Agricultura, Gandería e Montes, abrió un registro provisional de ejemplares, mientras no se publicaba la reglamentación específica del libro genealógico.
Dicho reglamento impulsó, por otra parte, el asociacionismo ganadero; así en enero de 1997 se creaba la Asociación de Propietarios e Criadores de Galicia do Cabalo Galego de Monte, actualmente denominada Asociación Pura Raza Cabalo Galego. Esta asociación es también un factor clave en la recuperación de la raza, pues el aumento de inscripciones de ejemplares en el año 1997 y posteriores se debe parcialmente a ella.
La raza equina autóctona de Galicia, el Cabalo de Pura Raza Galega, nace oficialmente en el mes de octubre de 1998, cuando la Consellería de Agricultura, Gandería e Política Agroalimentaria publica la Orden del 23 de septiembre, por la que se establece el Libro Xenealóxico do Cabalo Galego de Monte (DOG nº191, jueves, 1 de octubre de 1998). Esta normativa supuso el punto clave de inicio para la recuperación y conservación de la raza ya que, además de establecer las directrices básicas para el comienzo de registro de animales, instauró un prototipo racial consensuado y aceptado por todos los sectores implicados, especialmente los ganaderos.
En el año 2001 la Consellería de Agricultura, Gandería e Política Agroalimentaria publicó una normativa nueva, la Orden del 4 de abril de 2001 por la que se establece la reglamentación específica del Libro Xenealóxico do Cabalo de Pura Raza Galega. Con esta normativa se pretendía complementar la anterior y adaptarla a las circunstancias actuales, estructurando el Libro Xenealóxico en un sistema de registros más sencillo; estableciendo un órgano rector del Libro, la Comisión Rectora del Libro Xenealóxico; y estableciendo asimismo el sistema de valoración y calificación morfológica y las respectivas comisiones.
Área de dispersión
Los caballos explotados en régimen de libertad en Galicia se distribuyen sobre todo por la zona sudoeste de Pontevedra, zonas central y norte de la provincia de Lugo y en la zona noroeste de la provincia de A Coruña. Viven en áreas de amplias sierras y montes, con pocos árboles, abundante vegetación arbustiva y con poca o ninguna población humana en su entorno.
Todos los animales actualmente inscritos en el Libro de Rexistro Xenealóxico do Cabalo de Pura Raza Galega, fueron y son en su mayor parte seleccionados de entre las poblaciones caballares explotadas en régimen de libertad en los montes gallegos.
Los ejemplares inscritos en los distintos registros del Libro Xenealóxico do Cabalo de Pura Raza Galega están distribuidos prácticamente por todos los ayuntamientos de Galicia.
Orientación productiva
La orientación productiva del Cabalo de Pura Raza Galega no es la producción cárnica, aunque en un principio se pueda pensar que sí por el sistema de explotación en régimen extensivo de la mayoría de los ejemplares inscritos. Precisamente por no ser ejemplares con características adecuadas para la producción cárnica, fue por lo que los ganaderos intentaron introducir en los montes gallegos sementales de otras razas más idóneas para este fin, consiguiendo con eso desvirtuar las características raciales del caballo autóctono gallego. Es cierto, no obstante, que debido a que la raza permaneció olvidada muchos años, la única salida productiva que tenía era la de una muy escasa producción cárnica, pero hay que tener en cuenta que esa escasa producción no implicaba gastos, por lo que se traducía en beneficios netos.
La orientación productiva que debe tomar la cría y selección del Cabalo de Pura Raza Galega debe ser la obtención de productos con cualidades deportivas, de exposición y de ocio, pues de por sí ya tiene otras cualidades que a muchas otras razas les faltan y que en muy pocos casos serán capaces de conseguir: rusticidad, adaptación al medio y temperamento identificativo de raza.
Hoy en día algunas de las razas citadas anteriormente y entroncadas directamente con el Cabalo de Pura Raza Galega se encuentran más difundidas, siendo conocidas prácticamente en todo el mundo y teniendo un mayor reconocimiento en cuanto a su uso para la práctica de la equitación, como puede ser el caso de la raza Connemara o Shetland. La explicación se encuentra en que fue con ellas con las que antes se comenzó a trabajar, poniendo en marcha programas de conservación basados en la definición de sus respectivos prototipos raciales y en el establecimiento de una reglamentación que había regido las condiciones para la inscripción de los individuos en un registro. El hecho de que estén más extendidas y que su empleo en la práctica de la equitación sea más amplio, no quiere decir que sean más adecuadas para la práctica de la equitación, simplemente están más seleccionadas porque su recuperación comenzó antes y, de no haber sido así, posiblemente hoy estarían extinguidas.
Por otra parte, si determinadas razas de caballos, como las anteriormente mencionadas, son ideales para la práctica de la equitación, tanto de ocio como deportiva (en muchas disciplinas hípicas), se puede pensar que otras razas emparentadas con ellas, que aún están comenzando su andadura, también sean válidas.
Los ejemplares de Pura Raza Galega son muy aptos para la práctica de la equitación en todas sus modalidades, tanto en equitación deportiva de competición como en equitación de ocio. Son especialmente aptos para paseos y rutas de turismo ecuestre, para pruebas de salto de obstáculos en categoría "pony", horseball, enganche ligero y andadura gallega; además, por su temperamento tranquilo y noble, serán muy válidos para centros de hipoterapia (equitación terapéutica) con discapacitados físicos o psíquicos y pueden ayudar a la reinserción social de drogodependientes y marginados sociales.
Los concuros morfológicos son el máximo exponente de la exaltación de las cualidades de belleza de la raza y sirven de base para que los ganaderos expongan sus ejemplares con orgullo de criador y tengan claros los conceptos y criterios de selección de ejemplares en sus ganaderías. Por otra parte, permiten dar a conocer al público las características y cualidades identificativas de la raza, mostrando el temperamento afectivo de sus ejemplares y, lo que es aún más importante, abriendo vías de comercialización y despertando interés por la raza entre el público en general.
Sistemas de explotación
En la actualidad, hay ejemplares que se están criando con un sistema totalmente extensivo, prácticamente el 75%; ejemplares criados en régimen de semilibertad, el 5% aproximadamente; y los criados totalmente en régimen intensivo, el 20%. Cada sistema de cría tiene sus particulares características que nos permiten observar todo el abanico de cualidades de la raza y, al mismo tiempo, analizar su potencial en todos los aspectos.
Los ejemplares criados en absoluta libertad en los montes gallegos demuestran una especial rusticidad, estando muy adaptados al medio donde viven, a veces en condiciones extremas tanto de alimentación como climáticas. En este ambiente natural puede parecer un animal nervioso, esquivo e indómito, sin embargo, cuando se cría en condiciones de semilibertad o en estabulación intensiva resulta tener un temperamento tranquilo, noble en los actos, curioso y gustoso de la presencia del hombre, mostrando una gran afectividad, especialmente por los niños.
Todas las características morfológicas que afean los ejemplares de la raza criados en estado de libertad (pelo largo, vientre grande, delgadez, raquitismo, etc.) desaparecen cuándo se crían en condiciones favorables, bien en semiestabulación (cobijados en cuadras por las noches y en prados durante el día) o en estabulación intensiva (permanentemente en cuadra), y más aún cuando a las buenas condiciones de estabulación, alimentación y sanitarias se les suma un correcto régimen de ejercicio diario, resultando animales muy proporcionados y armónicos tanto físicamente como en sus movimientos.
De cara al futuro, los ganaderos criadores de Cabalos de Pura Raza Galega deberán aprovechar la oportunidad que Galicia ofrece para la cría caballar. En este sentido el establecimiento de programas de cría adecuados permitirán poder criar ejemplares en condiciones de absoluta libertad a un relativo bajo precio y, de entre ellos, seleccionar aquellos que mejores condiciones presenten para la práctica de la equitación en sus distintas modalidades.
El establecimiento de núcleos poblacionales en libertad, dónde se garanticen condiciones sanitarias, alimenticias y de reproducción en pureza racial, serán sin duda la base de los programas de cría. En estas condiciones se podrán tener rebaños de yeguas reproductoras con los sementales más idóneos, y los productos nacidos se podrán introducir en programas de entrenamiento y selección para actividades de equitación.
Para identificar los ejemplares inscritos en el Libro Xenealóxico, siempre velando por el bienestar animal y con el objetivo de evitar prácticas de identificación dolorosas como mutilaciones y marcas a hierro, se trató de buscar un sistema de identificación cómodo de emplear, permanente, indoloro y al mismo tiempo fiable. Así, los ejemplares se están identificando con una ficha completa, que se ve reflejada en su pasaporte, con un "chip" electrónico y con una numeración a frigori (identificación indolora).
Censos
La Asociación Pura Raza Cabalo Galego es la que tiene un mayor número de animales inscritos que se mantienen en núcleos poblacionales de reproducción en pureza, esparcidos por las cuatro provincias gallegas. El objetivo del mantenimiento de estos núcleos es la conservación de ejemplares puros en condiciones higiénicas y sanitarias excelentes, además de garantizar su reproducción en pureza, para así, con los productos nacidos, ir repoblando otras zonas de Galicia o estableciendo colaboraciones con ganaderos interesados en la recuperación de la raza.
Prototipo racial
1.- Características generales
El Cabalo de Pura Raza Galega agrupa animales de perfil recto o subcóncavo, elipométricos y de proporciones sublongilíneas. Con una alzada a la cruz entre 120 y 140 cm. Presentan capa castaña o negra.
Presentan un temperamento dócil, tranquilo, valiente e inteligente que lo hace apropiado para la equitación, tanto de ocio como deportiva.
2.- Características regionales
Cabeza
Cabeza proporcionada, con frente larga y plana, generalmente presenta abundante topete. Orejas pequeñas y pilosas. Órbitas oculares salientes y bien marcadas. Ojos grandes, vivos y expresivos. Los labios gordos, pudiendo presentar en ocasiones un mechón de pelos en el superior (bigote) así como también pelos largos en la región de la barba o del músculo borla, extendiéndose también por la región de la mandíbula inferior (barbada) y del canal exterior.
Tronco
El cuello es proporcionado, con buena conformación y abundantes las crines. Presenta cruz destacada. La línea dorso-lumbar tiende a la rectitud. La grupa es sencilla y algo inclinada. El nacimiento de la cola es medio, y es larga. El vientre o abdomen es redondeado. Pecho con tendencia a la profundidad.
Extremidades
Espaldas ligeramente inclinadas. Con extremidades finas, cortas y fuertes. Articulaciones poderosas y duras. Tibias cortas. Casco oscuro, tendiendo a negro, de conformación redonda, pequeño y duro, bien proporcionado. Presentan escasas producciones córneas y dérmicas (castaña, espolón y cerdas en el espolón).
Capa
Negra o castaña. Se admitirá en el Registro Fundacional y en el Registro Auxiliar una pequeña estrella en los machos, y en las hembras una pequeña estrella o un principio de calzado o calzado muy bajo en una única extremidad. En el Registro Definitivo no se admitirán despigmentaciones congénitas.
3.- Defectos objetables
4.- Defectos descalificables

Ficha técnica (2 Mb, versión en gallego)
Normativa (35 Kb, versión em gallego)
Manual del criador (8 Mb, versión en gallego)
